El proceso para la galvanización del acero consiste en la protección de la corrosión por medio de recubrir el metal con zinc, el cual evitará su oxidación.
El acero es sumergido en hierro y zinc fundido, los cuales al crear dicha aleación crean una fuerte unión al acero y el recubrimiento. Dicha actividad industrial debe realizarse en áreas de almacenamiento de materias primas y productos terminados, así como un sistema adecuado de vertimientos de desechos.
La duración de una pieza de acero galvanizado puede ser de hasta 70 años en condiciones normales y sin necesidad de un mantenimiento especial; este es uno de los materiales con mayor variedad de usos y aplicaciones en temas de construcción, pues resulta ser una protección económica y versátil del acero.
Dentro de las características y ventajas del acero galvanizado podemos encontrar:
Los usos más comunes del acero galvanizado gracias a la resistencia ante agentes corrosivos y durabilidad son:
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