El proceso para la galvanización del acero consiste en la protección de la corrosión por medio de recubrir el metal con zinc, el cual evitará su oxidación.

El acero es sumergido en hierro y zinc fundido, los cuales al crear dicha aleación crean una fuerte unión al acero y el recubrimiento. Dicha actividad industrial debe realizarse en áreas de almacenamiento de materias primas y productos terminados, así como un sistema adecuado de vertimientos de desechos.

La duración de una pieza de acero galvanizado puede ser de hasta 70 años en condiciones normales y sin necesidad de un mantenimiento especial; este es uno de los materiales con mayor variedad de usos y aplicaciones en temas de construcción, pues resulta ser una protección económica y versátil del acero.

Dentro de las características y ventajas del acero galvanizado podemos encontrar:

  • Gran duración
  • Protección integral de las piezas como:
    • Barrera física: Es más duro y resistente que cualquier otro tipo de recubrimiento
    • Protección electroquímica: Con el tiempo se forma una capa de óxido de zinc, el cual actúa como aislante del galvanizado
    • Autocurado: Ante raspaduras superficiales, se produce un taponamiento por reacción química de la superficie dañada

Los usos más comunes del acero galvanizado gracias a la resistencia ante agentes corrosivos y durabilidad son:

  • Arandelas
  • Alambres
  • Mallas expandidas
  • Tuberías
  • Ductos
  • Tableros
  • Cajetines
  • Laminas para techos
  • Encofrados
  • Torres de alta tensión
  • Piezas estructurales
  • Equipamientos de carreteras
  • Mobiliario urbano
  • Estructuras para el deporte 
  • No necesita mantenimiento
  • Es fácil de pintar